Es verdad, nunca es tarde si la dicha es buena


Manolo Hernández Douen

No es común que un pelotero reciba sus primeras oportunidades en las Grandes Ligas a los 27 años de edad.


Francisco Arcia y José Miguel Fernández (der.) comparten impresiones desde la banca. Suman casi 60 años entre los dos, pero no han dejado que el almanaque trunque sus sueños. 
(Foto: cortesía de Blaine Ohigashi / Angels)

Y mucho menos a los 30, cuando los protagonistas del Béisbol de Lujo ya tienen varios años como establecidos.

Por eso es tan especial el caso de José Miguel Fernández, una historia de perseverencia digna de ser resaltada entre tantos de una u otra índole que se produjeron en la máxima justa beisbolera de 2018.

De Matanzas, Cuba, Fernández llegó a las Grandes Ligas en la temporada en la que cumplía 30 años de edad. Y ha dejado tal huella, que no sería raro que se quedase en la meca de la pelota por muchas temporadas más.

“Lo primero que me captó a mi la atención es que, viendo sus numeritos en Cuba, con Matanzas, siempre ha bateado”, analizó el dominicano José Mota, ex bigleaguer y ahora con vasta trayectoria como narrador y comentarista en inglés y español. “La primera vez que lo vi en los Entrenamientos de Primavera me fijé que se para en el home como si ya hubiera tenido cinco o seis años establecido en las Grandes Ligas. Nunca lo vi temeroso ni tentativo, sino como él mismo me dijo ‘vengo a jugar pelota”’.

Con promedio de .319 en sus ocho temporadas con los Cocodrilos de Matanzas en la Serie Nacional Cubana y experiencia internacional con la selección de su país, Fernández firmó con los Angels de Anaheim el 11 de enero de 2018 luego de quedar libre de su contrato con la organización de los Dodgers de Los Ángeles.

“Permaneció fuera del béisbol por mucho tiempo, debido a que tuvo dengue y fue suspendido en Cuba cuando intentó salir”, rememoró Mota. “Bateó bien en la Serie Nacional y también lo hizo en el Clásico Mundial [de 2013]. La gente se dio cuenta de que el tipo cubre bien el plato.

“Con nosotros, se adaptó rápidamente”, subrayó el hijo del legendario Manuel Mota. “Todo el mundo lo tenía como segunda base. De repente, [el dominicano] Alfredo Griffin, Dino Ebel, Mike Gallego, lo vieron en los Entrenamientos de Primavera y le dijeron ‘oye, la versatilidad va a ser importante’. Y eso funcionó bien. Lo que menos ha jugado [en las Grandes Ligas] es segunda base. En el Spring Training jugó mucho en la antesala y en la temporada jugó en la inicial”.

Su primera experiencia con el madero en las Grandes Ligas en 2018 dejó un saldo de .267 en 116 turnos. Diez de sus 31 imparables fueron extrabases.

“Lo que impresionó es que forzó a que lo utilizaran más, porque a los zurdos también les batea bien, les pone la pelota en juego”, indicó Mota con admiración.

A la postre, Fernández ha demostrado que es un bateador zurdo respetable, ideal para ser un emergente de altos quilates o titular ocasional en la Gran Carpa.

“Estar en las Grandes Ligas ya es un logro muy grande”, manifestó Fernández para Béisbol por Gotas y el programa radial AcciónXGotas, que se puede escuchar cada sábado de 6-7PM/PAC por KIQI1010AM y su cadena de emisoras.

“Es verdad, pasé bastante trabajo para llegar, pero nunca es tarde si la dicha es buena”, enfatizó Fernández. “Estuve en la República Dominicana y allá conseguí contrato con los Dodgers. Jugué en AA y AAA. Me dejaron libre y tuve la oportunidad de firmar con los Angels, a los cuales se los agradezco mucho. No los voy a defraudar. Estoy echando para adelante y dando lo mejor de mi cada día”.

Tal vez otro pelotero en su condición se hubiera rendido. Afortunadamente para el experimentado beisbolista cubano, ese no es su caso.

“Por mi mente nunca ha pasado eso, porque soy una persona que siempre lucho por mis sueños y siempre doy el máximo de mi, siempre estoy allí, constante, constante, constante, nunca pierdo la esperanza”, dijo Fernández. “También es fundamental resaltar el apoyo de la familia, aunque no la tengo aquí, la tengo en Cuba. Siempre han estado al tanto de mi, en las buenas y en las malas. Siempre me han apoyado. Me dije ‘si puedo, si puedo, si puedo’, hasta que lo logré”.

Una de las características de Fernández es su paciencia como artillero.

“Esa paciencia como bateador ha venido conmigo desde Cuba”, subrayó Fernández. “En el béisbol de las Grandes Ligas me ha ayudado mucho el arbitraje. Es muy bueno, se equivoca poco. Y eso me ha ayudado a que yo seleccione mejor los pitcheos”.

La esperanza del experimentado artillero zurdo es establecerme en la Gran Carpa.

“Quiero seguir demostrando de lo que estoy hecho, con mi talento, y estar saludable”, acentuó Fernández. “Lo demás viene solo”.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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