Un hermoso sueño para Oakland y los A’s

Manolo Hernández Douen

Cuando Dave Kaval se hizo cargo de la presidencia de los Atléticos en noviembre de 2016, se metió entre ceja y ceja un cometido claro: construír un nuevo parque para el equipo y que fuera en Oakland.

La meta de Dave Kaval al encargarse de la presidencia de los Atléticos ya tiene un panorama mucho más claro. (Foto: Oakland Athletics).
Y ahora, la realización de ese sueño se acerca con cada segundo que pasa.

“Cuando me levanté, sentía que tenía la carne de gallina”, confesó Kaval en una entrevista para los lectores de Béisbol por Gotas. “Sabía que iba a tener la oportunidad de revelar el sitio de nuestro nuevo estadio en Oakland”.

La noticia confirmada por Kaval el 13 de septiembre de 2017 es clara y contundente: los Atléticos inaugurarán un nuevo parque en 2023 en las inmediaciones de Laney College –Distrito Peralta- cerca del casco central de Oakland, ciudad que ha sido la sede de la franquicia desde 1968.

“Va a ser magnífico”, proclamó Kaval nativo de Cleveland, graduado de la Universidad de Stanford y que impactó en la Bahía al construír un moderno estadio para los vecinos Terremotos de San José, de la cada día más prestigiosa MLS (fútbol).

La voz de la propia comunidad de Oakland marcó la diferencia, de acuerdo a Kaval.

“Lo que realmente guió nuestra decisión fue la opinión de nuestros aficionados”, manifestó Kaval. “Pasé bastante tiempo para investigar y obtener este consenso. Lo que desean es que sea un estadio que sea auténtico de Oakland y el Sitio Peralta es el mejor lugar para eso.

“Se puede caminar de allí al Downtown de Oakland, tiene una estación cercana a BART (veloz sistema de transporte en la Bahía), cuenta con buen acceso a la Autopista 880, dispone de vistas panorámicas de la silueta y colinas de Oakland.

“El clima es realmente el mejor de las tres opciones que teníamos, de acuerdo a los estudios que hemos hecho, para que los aficionados se den un sabroso banquete viendo un juego de pelota cómodamente y bajo el sol, como debe ser”, detalló Kaval.

Inclusive, se pensaba que una de las ventajas de edificar un nuevo hogar para los A’s en el terreno que actualmente ocupa el Coliseo era su cercanía con BART, pero Kaval expresó que la caminata desde ese sistema de transporte a donde quedaría el nuevo parque es más corta.

De hecho, uno de los planes sería construír un enlace directo de BART al estadio, como existe en otros escenarios modernos.

“El nuevo parque va a ser más íntimo, con capacidad para 34,000 asientos, ninguno de ellos con una vista mala”, especificó Kaval en su entrevista con Béisbol por Gotas. “Queremos que el estadio represente a Oakland y que sea como ningún otro, que se integre a la vecindad, tal vez como Camden Yards, Fenway Park o Wrigley Field.

“Si lo hacemos realidad, la gente de Oakland se va a sentir muy orgullosa”, enfatizó el séptimo presidente de los Atléticos en Oakland.

Por supuesto, un nuevo parque debería de venir de la mano con un equipo que sea consistentemente un contendiente por los máximos honores de la pelota.

La eterna excusa de la actual gerencia de los Atléticos es que no hay recursos para conservar a los principales pinos de la novena y que una de las razones para ello es la falta de un moderno estadio.

“Lo que necesitamos hacer es que, cuando comencemos a construír el estadio en 2021, esa novena ya sea contendiente”, analizó Kaval, cuyo modelo es la forma como los Indios de Cleveland procedieron en los ‘90.

“Los Indios lo hicieron de manera perfecta, con un gran núcleo de peloteros”, recordó Kaval. “Durante una etapa de ocho a diez temporadas se mantuvieron unidos y compitieron por toneladas de campeonatos. Agotaron el papel en 455 partidos consecutivos.

“Y fue más o menos en la época en la que se mudaban los Browns, algo similar al caso de los Raiders (a Las Vegas)”, indicó Kaval.

A diferencia de otros recintos, el parque no necesitaría del financiamiento de la ciudad.

“Lo vamos a pagar completamente, todo el dinero, los cientos de millones de dólares, va a provenir de financiamiento privado”, informó Kaval. “Creemos que es el sistema ideal para edificar un estadio en California. Tenemos experiencia en eso porque lo hicimos con el parque de fútbol en San José”.

Claro, todo no va a ser soplar y hacer botellas. El proceso de ahora hasta 2023 vendrá cargado de momentos brillantes y otros no tan sonrientes.

“Iba a ser duro hacerlo antes de 2023”, acentuó el ejecutivo. “Va a ser un proceso largo y queremos que la gente sepa eso.

“El próximo año (2018) se va a producir un diálogo abierto con la comunidad, para compenetrarnos en los aspectos clave del proyecto”, dijo Kaval. “Necesitamos definir detalles cómo la forma que tendrá el estadio, lo que estaría a su alrededor, como tiendas, restaurantes, bares.

“Luego tomaremos todo ese paquete y lo llevaremos al departamento de control del departamento de control de ambiente de California, eso se lleva unos dos años”, especificó Kaval. “Desde el primer movimiento de tierra (2021), la construcción durará otros dos años hasta la voz de Play Ball en 2023”.

Kaval sabe que la ruta hacia 2023 no estará repleta de rosas y por eso hace un llamado para que toda la comunidad se una al proyecto desde sus lados positivos.

“Comenzamos un largo y desenfrenado proceso, en el cual se van a producir altas y bajas”, advirtió el ejecutivo. “Algunas cosas van a funcionar mejor de lo que pensábamos y fallarán otras inesperadamente.

“Lo que le pedimos a la gente es su apoyo durante el proceso para que tenga una culminación exitosa en 2023 y que se enfoque en lo positivo”, subrayó Kaval. “En la vida, siempre hay cosas negativas, pero queremos que todos comprendan lo bueno de este proyecto, en vez de desgarrarnos con lo negativo”.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

El Clásico, gran evento hambriento de pulitura

Manolo Hernández Douen

Nació apenas como un experimento, una bonita idea con miras al porvenir.
Con el tiempo se ha convertido en coloso del apasionante mundo del diamante.

El éxito en Guadalajara sugiere que pudiera ser un tremendo acierto una primera ronda completa del Clásico en sedes alrededor del orbe. (Foto tomada de redes sociales de los Charros de Jalisco).
Con cuatro ediciones bajo su cinturón, el Clásico Mundial de Béisbol es una contundente realidad con rumbo fijo, cuya próxima parada es el 2021.
Antes de que se decidan las sedes de esa edición del evento, empero, sería bueno definir qué es lo que se puede o debe hacer para que se multiplique la credibilidad de la justa.
Con el perdón de todos los equipos de los otros países, que intervienen en la contienda con la misma pasión con la que se juega la Serie Mundial, lo mejor que le pudo haber pasado a la competencia es que Estados Unidos la haya ganado por primera vez.
Por supuesto, palidece la “celebración” de la victoria del equipo norteamericano con las muestras de patriotismo dadas por todo Puerto Rico por el segundo lugar de su novena, pero el triunfo de los Estados Unidos multiplica el significado que tiene la contienda para un país que previamente había sido relegado a un segundo plano.
Quizás eso ayude a que dejen de producirse declaraciones como la del estelar lanzador Noah Syndergaard, de los Mets de Nueva York, al indicar que ni le pasaba por la cabeza vestir el uniforme de su propia patria porque nadie ha ido a la Serie Mundial o ganado su exaltación al Salón de la Fama por intervenir en el Clásico.
Precisamente el tema de la no participación de muchas de las estrellas es el tema que debe ser abordado por los organizadores – es decir las Grandes Ligas – con miras a futuras justas.
Casos como el del dominicano Adrián Beltré y el mexicano Adrián González, quienes siempre estuvieron enfocados con sacar la cara por la República Dominiana y México, respectivamente, pese a la sombra de lesiones, son ejemplos dignos de aplaudir.
Jugadas como la del antesalista venezolano Martín Prado, al arriesgar el físico para atrapar un elevado metiéndose por completo en las tribunas del parque de los Charros de Jalisco en Guadalajara, revelan a las claras de que el Clásico “sí le duele” a sus protagonistas.
¿Cómo lograr más casos como los de Beltré, González y Prado, a la vez de minimizar desprecios como el de Syndergaard?
Tal vez el enfoque debe ser lograr que el Clásico sea más atractivo para los participantes, como por ejemplo celebrarlo en fechas en las que los peloteros no tengan la excusa de que prefieren estar con sus equipos con miras a la respectiva temporada de las Grandes Ligas, por temor a posibles lesiones o no ganarse el puesto en el Béisbol de Lujo.
Una idea agresiva pudiera ser extender la semana del Juego de las Estrellas para incluir tres días para una segunda ronda “a matar o morir”, así como semifinales y final.
En ocho días de competencia beisbolera, pudieran llevrarse a cabo el Juego de las Futuras Estrellas, le tradicional  cita de os ases de las Grandes Ligas y las fases decisivas del Clásico, todo en una misma sede definida de antemano.
De esa manera, competirían las máximas figuras del planeta en el momento en el que están en sus mejores condiciones físicas, reduciéndose las posibilidades de lesiones al tener que intervenir en un mínimo de juegos.
Un abridor de altos quilates de las Grandes Ligas pudiera ser la carta clave para que su patria avance a la final o gane el campeonato al iniciar un partido en el que todas maneras estuviera en su turno habitual de pitcheo.
La primera fase, con intervención de los 16 equipos, pudiera definirse justo antes de la temporada regular, con intervención de peloteros que no estén en el roster de 40 de sus respectivos planteles de Grandes Ligas.

Las sedes para esa primera parte de la contienda pudieran ser ciudades de otras naciones como lo fue el caso en el 2017 de Guadalajara, que le abrió sus pasos de par en par a la competencia en toda la ronda regular del Grupo ‘D’, calificado como Grupo de la Muerte.
Hay otras alternativas como celebrar todo el Clásico una vez terminada la Serie Mundial, idea planteada, entre otros, por el futuro inquilino del Salón de la Fama Chipper Jones.
Sean bienvenidas todas las avenidas para que el Clásico Mundial pueda ser en el futuro una posible meta para los mejores peloteros del orbe y no una excusa para no intervenir.
Las ideas van ser bienvenidas por millones de espectadores que le dijeron “Si” al Clásico del 2017, tanto en las tribunas de las respectivas sedes como desde sus hogares por la magia de la televisión.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.