Manolo
Hernández Douen
Dicen que nunca es
tarde cuando la dicha es buena, refrán aplicable en el béisbol.
A veces un pelotero
encaja en las Grandes Ligas bien jovencito, pero no siempre es así.
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José Lobatón ha
progresado para ser un receptor bien confiable al convencerse que sí pertenece
a las Grandes Ligas. (Foto: cortesía de Skip Milos/Tampa Bay Rays).
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El caso del receptor venezolano José Lobatón encaja perfectamente en la característica de los que sobresalen en el Béisbol de Lujo luego de una etapa relativamente larga de espera.
Lobatón cumplirá 29
años de edad el venidero 21 de octubre y quizás para ese momento se esté
frotando las manos por una participación exitosa en la postemporada del 2013.
“Se ha desarrollado
finalmente como un receptor de Grandes Ligas”, elogió el dirigente de los Rays
de Tampa Bay, Joe Maddon, a una pregunta de Béisbol por Gotas. “Lo ayuda el estar
convencido de que ahora sí pertenece a las Grandes Ligas”.
Esa convicción no
estuvo allí siempre para el bateador ambidextro nacido en Acarigua, Portuguesa, en los llanos venezolanos, o por lo menos no la demostraba en el
diamante.
Debutante en las
ligas menores norteamericanas con los Padres de San Diego en 2003 y en la Gran
Carpa con esa misma organización en 2009, Lobatón fue seleccionado por los Rays
en “waivers” o lista de peloteros disponibles el 30 de julio de ese año.
En las ligas menores
tuvo buen año en el 2011 al promediar .307, pero no fue hasta el 2012 cuando
comenzó a ser utilizado con relativa frecuencia en las Ligas Mayores al
intervenir en 69 partidos.
“Todo su juego en las
menores del cual oímos hablar tanto ya comienza a florecer”, analizó
el piloto de los Rays. “Esa seguridad de que es un pelotero de las Grandes Ligas ha permitido
que salgan a flote sus habilidades como receptor, llamando el juego, tirando a
las bases, bloqueando”.
Por supuesto, el
receptor venezolano necesitará pulir todas sus habilidades para irse ganando
más oportunidades de juego, pero Maddon no cree que sean muchas sus fallas.
“No hay nada
específico, solamente cosas generales”, explicó el dirigente de los Rays, al
preguntársele en qué necesita trabajar José. “De hecho, se ha lucido llamando buenos juegos. Si usted
le da un plan de batalla previo, él es capaz de desarrollarlo bien.
“Siempre ha tenido
buen brazo y está tirando bien la bola”, agregó Maddon. “Ofensivamente, la bola
sale fuerte de su bate, especialmente a la zurda”.
De acuerdo al siempre
amable manejador de los Rays, hay que darle parte del crédito por el progreso
de Lobatón al trabajo arduo que ha llevado a efecto con la ayuda de Jamie
Nelson, instructor asistente de bateo y
coach de los receptores de los Rays.
“Ha sido bien
importante el trabajo que he hecho este año”, proclamó Lobatón a Béisbol por
Gotas frente a su respectivo vestidor. “Claro, también trabajé duro en años
anteriores, pero gracias a Dios como que este año todo ha comenzado a salir
mejor”.
Aparte de Nelson, un
gran aliado de Lobatón ha sido el magnífico receptor puertorriqueño José
Molina, conceptuado como uno de los mejores en su oficio en la meca de la
pelota.
“Ellos lo aconsejan a
uno, saben cómo son las cosas, están allí con uno en los malos momentos”,
describió Lobatón para los lectores de nuestro humilde hogar beisbolero. “José
[Molina] ha sido una clave para mí y más que todo en mi defensa. Me ha ayudado
muchísimo en trabajar con mis manos, en cómo recibir mejor los lanzamientos.
“Trato de imitarlos a
ellos en todas esas cosas buenas, sigo trabajando duro y la combinación de todo
permite que las cosas valgan saliendo bien y espero que sigan así”, dijo
Lobatón.
Sin embargo, Lobatón
considera que debe trabajar en un aspecto de su juego que él considera que
todavía es deficiente.
“He tenido un poquito
de problemas con los lances a base”, confesó Lobatón a Béisbol por Gotas. “A
veces tengo tiempo y no los saco [a los corredores], a veces tengo tiempo y
hago malos lances. Ha sido uno de los factores en los que he estado trabajado
bastante, aunque no he terminado de enseñarlo en el terreno de juego. Como
todo, es algo con lo que necesito tener paciencia”.
El bateo no ha sido
un problema. Todo lo contrario, promedió
.265 con seis jonrones, 14 dobletes y 28 impulsadas en sus primeros 82
encuentros del 2013, incluyendo un porcentaje de embasamiento de .332. En más
de una ocasión ha aparecido como una de las figuras en las
repeticiones diarias por televisión por haber disparado un batazo clave.
“Es algo bien
emocionante ser el héroe de un partido, pero tampoco es todos los días”, contestó
Lobatón en medio de una sonrisa. “A veces las cosas salen bien, a veces no. Hay
que buscar la forma como sea de ayudar al equipo a ganar, a meternos en esa
clasificación que sí creo que podemos lograr. Ser parte de un
equipo contendor es mucho más impactante todavía.
“Agradezco tener la
dicha de estar en un equipo que siempre es aguerrido, que siempre es nombrado
porque no tiene miedo a salir a jugar con quien sea”, expresó el receptor. “Es
un honor estar aquí con ellos, con peloteros bien famosos. Muchos dicen que tú
sales a jugar de cualquier manera, pero para nosotros cada juego es bien importante.
Me siento parte del equipo y esperamos que me sigan dando la oportunidad de
seguir demostrando lo que puedo hacer poquito a poquito.
“Mis respetos para
nuestro dirigente, Joe [Maddon], tremenda persona, tremendo mánager”, acentuó Lobatón.
En otro orden de
ideas, la pregunta obligatoria para Lobatón es sobre si participará en la
venidera temporada venezolaana, en la que ha intervenido previamente con el
popular uniforme de los Leones del Caracas, pero no se ha decidido todavía al
resecto.
“Esta temporada [de
las Grandes Ligas] está todavía para nosotros bien viva”, comentó Lobatón. “Hay
demasiada pelea por la clasificación y mi mente no está aún en nada de eso.
Nunca he dicho que no jugaré [pelota invernal], ni tampoco que sí.
“Todo depende de lo
que me diga la temporada [con los Rays] al final, pero si estamos bien, pues
allí estaremos”, concluyó Lobatón.
Si lo hace la fanaticada venezolana podrá
apreciar todo lo que ha progresado como pelotero, demostrando que nunca es
tarde cuando la dicha es buena.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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