Manolo Hernández Douen
¿Cuántos abridores cuyo envío principal es la recta brillan después de los 38 años de edad?
¿Cuántos iniciadores de recta impresionante aún sobresalen tras cumplir sus cuatro décadas?
Bartolo Colón, uno de los pocos lanzadores abridores que llega a los 40 años de edad dominando casi exclusivamente con sus rectas. (Foto cortesía de Michael Zagaris/Oakland Athletics)
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No muchos, en cada caso. Usualmente, si algún abridor destaca en el Béisbol de Lujo después de esas edades es porque marean a los bateadores con sus curvas u otros envíos rompientes, incluyendo uno que otro con bolas de nudillo.
No hay muchas excepciones. Una de ella es Bartolo Colón, un quinto abridor de los Atléticos de Oakland que aún lanza como si fuera merecedor de ser el segundo o tercero en el orden de pitcheo de algún equipo de las Grandes Ligas.
Colón ya respondió bien a la primera pregunta, al reaparecer exitosamente con los Yankees de Nueva York en el 2011. Y está a punto de contestar afirmativamente a la segunda, ya que el nativo de Altamira, municipio de la provincia de Puerto Plata en su querida República Dominicana, cumplirá los 40 años el venidero 24 de mayo.
No conforme con seguir como abridor destacado en la Gran Carpa, Colón sigue desafiando a los bateadores con su recta o mejor escrito, con sus dos rectas, porque además de su envío de cuatro costuras dispone de una de dos costuras o sinker que tiene locos a los bateadores de las Grandes Ligas.
“Domina de tal manera con su recta en ambos lados del plato que parece que fueran dos envíos diferentes”, describió el dirigente de los Atléticos, Bob Melvin.
Tan impresionante es la faena de Colón al acercarse a sus 40 años que hasta se dio el lujo de blanquear a los candentes Medias Rojas de Boston en el Fenway Park, un paraíso para los bateadores, pese a que aquel día las inclemencias del tiempo, especialmente una lluvia bien fastidiosa, atormentaban a los demás lanzadores que actuaron en el partido.
“Creo que esa fue una de las más impresionantes faenas de pitcheo que he visto en bastante tiempo”, calificó Melvin. “Todo el mundo tuvo problemas con esas condiciones. Se quejaban de [lo mojado de] la lomita, de la lluvia, que no podían agarrar bien la bola, pero él siguió dominando como si nada pasara”.
Aquella vez Colón espació tres hits apenas en siete episodios en salsa blanca, en juego acortado por la lluvia. Había sido la decima blanqueada de su trayectoria en las Grandes Ligas y su primera desde que precisamente tiró una frente a los propios Atléticos el 30 de mayo del 2011 con el uniforme de los Yankees.
Sumar proezas no es nada extraordinario en la carrera de Colón, que ganó el Premio Cy Young de la Liga Americana en 2005 con la franela de los Angelinos de Anaheim.
Con su tercer éxito de la actual temporada llegó a 174 triunfos en las Grandes Ligas, cifra apenas superada entre los dominicanos por Juan Marichal (243) y Pedro Martínez (219), el primero inquilino del Salón de la Fama y el segundo en camino a Cooperstown.
Y el veterano es simple y llanamente mortal para bateadores al comenzar una entrada. Una estadística reciente del 2013 reflejaba que solamente le bateaban para .120 los artilleros que se le medían como primero en un episodio.
“Todos nos maravillamos al pensar en todo lo que ha logrado y por la forma como sigue lanzando a estas alturas de su carrera”, subrayó Melvin.
De paso, aún cuando Colón suele necesitar de la ayuda de un traductor cuando habla con la prensa que le pregunta en inglés después de cada apertura, se ha ganado el respeto de todos sus compañeros más jóvenes. Por ejemplo, cuando subió hace poco el promisorio Dan Straily, una de las primeras cosas que hizo fue acudir a saludar al dominicano.
En la lomita, Colón es una especie de Juan sin Miedo, que desafía a los bateadores de tal manera tirando con frecuencia a la zona buena que en un juego de abril del 2012 en Anaheim llegó a lanzar 38 envíos en strike de manera consecutiva. Verlo tirar un wild pitch es menos frecuente que ver pasar un cometa.
En este sentido, he aquí una cifra bien impresionante: en el 2012 concedió solamente 23 boletos en 152.1 episodios lanzados para un promedio de 1.36 por cada nueve entradas, el mejor porcentaje de su carrera en las Grandes Ligas.
Por supuesto, cuando los A’s le dan una ventaja la defiende a capa y espada. En 11 juegos del año pasado tuvo marca de 9-0 cuando le dieron ventaja de tres o más carreras.
“Me siento muy bien cuando estoy adelante”, indicó Colón. “Uno lo que tiene que hacer es seguir fajado para mantener esa ventaja”.
De vez en cuando sorprende a los que esperan solamente rectas en la zona de strike.
“El cambio y la curva me estaban saliendo bien y por eso tiré muchos envíos rompientes por primera vez”, dijo de una ocasión en la que la recta no fue su principal aliado.
Lo que siempre ha sorprendido a un humilde periodista latinoamericano es la capacidad que tiene Colón para tirar la recta con mayor velocidad a medida que avanza un encuentro. De hecho, Bartolo siempre ha sido así desde los días en los que fusilaba a sus adversarios con una recta aún más rápida a principios de su trayectoria con los Indios de Cleveland.
“Mientras los innings van pasando me siento mejor y por eso tiro más duro”, explicó Colón. “Tal vez es porque sé que ya se está terminando el juego y doy todo lo que me queda’’.
¿Y cuánto tiempo le quedará para seguir sacando outs en la meca de la pelota? Solamente Dios lo sabe.
Ya ha pasado bastante agua debajo de los puentes desde que hizo historia al ganar 10 juegos en una sola temporada en ambas Ligas Mayores, lo cual ocurrió en el 2002 con los Indios de Cleveland y los Expos de Montreal, pero una cosa es cierta: por ahora no da ninguna señal de que desee colgar los spikes.
“Me siento bien y saludable, que es lo más importante, trabajando fuerte para seguir como estamos”, concluyó el derecho que en su patria juega en la pelota invernal con el uniforme de las Aguilas Cibaeñas.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.
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